martes, 24 de noviembre de 2009

Sobre los valores




¿Es bueno dar consejos?

Algunas personas dicen: yo no hablo de valores, no aconsejo a nadie, ni a los chicos. Cuando sean grandes que tomen sus decisiones, "yo no manipulo". Pero es un tremendo error. Hay una gran diferencia entre dar un consejo y manipular.

¿Hay algo malo en en enseñar las buenas virtudes?, ¿o lo que uno entiende por buenas virtudes?. Ojo, no estamos hablando de obligar, sino de mostrarlas. Luego, la misma fuerza de la virtud es la que será un imán para el joven.

Los maestros y los guías no arrastran. Ellos no cohartan, no obligan,  sino lo que hacen es invitar, que es algo muy distinto.

Déjenme contarles una historia de cuando era aún un muy niño. Yo soy hijo de maestros, cuando tenía cuatro añitos vivía en una casa muy grande, con muy poca luz. Y algunas noches sonaba el picaporte de la puerta. Una de esas noches, cuando alguien tocó a la puerta, mi madre me dijo:

-Ve Carlitos, lleva esto al pobre que acaba de tocar la puerta. Yo conocía al hombre que tocaba la puerta, porque pasaba todos los días y me daba mucho miedo.
-No no, mejor que vaya Sara, mi hermana –le respondí-, que vaya uno de mis hermano mayores, no- Y me responde mi madre: -no, ellos han ido muchas veces, ahora te toca a ti.
-Es que me da miedo-le dije,
-No, que no te de miedo, es solamente un hombre pobre, yo lo conozco, ve-

Entonces no tuve otra opción que ir, y aquel pobre hombre con barbas largas me sonreía, y tardé poco tiempo en notarlo, pero a partir de ahí comencé a entender el valor de la piedad, la importancia del valor de la piedad, el ser bueno con el prójimo, a ayudarlo, a ser benévolo.

Y todo había empezado cuando mi madre pedía que llevara unos bocadillos a este pobre hombre, no es que me encantara mucho porque para llegar había un pasillo largo y oscuro, poco iluminado. Yo iba, e iba acercándome un poco más a la puerta y al valor de la piedad.

Y así fui interiorizándome desde ahí chiquito, ¿porqué?, porque vi su gran importancia. ¿Y esta es la labor de quién fue?, ¿de mi mismo?, No, fue de mi madre.


¿Pero es mi madre que me manipulaba? No. Ella quería que me acercara a este hombre a dar bocadillos, porque siempre tiene que haber alguien que te guíe. Y pasa con la ética como en este caso pasa con la estética. Mi madre fue mi guía.

Otros ejemplos: Cuando alguien le dice a otro: mira esto, escucha esto, escucha esta canción que es bonita. De manera similar me pasó a mi con mi padre: el me decía respecto a algunos temas musicales, escucha esto y esto otro. Eso empezó a desarrollar en mi un gusto por la música, pero nadie me obligó. Mi padre no me impuso un día: vamos a aprender solfeo. El contacto con la música fue muy atractivo porque el propio valor de la música me atrajo.

Pero volviendo a lo que le decía al comienzo, hay padres y educadores que dicen: –No, no, yo no hablo de valores, ni éticos, ni estéticos, ni religiosos, nada, que cuando sea mayores que elijan.

Y yo les digo: ¿Puedes esperar a que un bebe sea grande para ver si quiere tomar alimento o no?.
El guiar es una de las acciones más nobles que hay en la vida. Manipular, es lo más bajo. Manipular es querer bajar al nivel más bajo, y te pone en peligro de seguir bajando. Hay que tratar de vivir en los niveles más altos, lo ideal sería vivir en un nivel con opciones no condicionales por los grandes valores.

Un nivel anterior (pero aún bueno) sería el encuentro, yo me encuentro contigo y soy amigo tuyo. Yo valoro la amistad, soy cordial contigo, soy generoso, soy veraz. Ahora, ¿que garantía tengo yo que tu vas a continuar siendo generoso, siendo cordial?. La garantía es que me mueva también en un nivel superior de opción no condicional en los valores de justicia, verdad. Si yo digo, por ejemplo, el bien hay que hacerlo siempre, el mal nunca. Si yo tengo esos valores, se que voy a ser fiel a la amistad, porque los grandes valores respaldan y engloban al de la amistad.


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